Arte en Logroño: SCULTO

Los pasados 7,8,9 y 10 de octubre se celebró en la Plaza de Abastos de Logroño la IV Feria Internacional de Escultura Contemporánea: Sculto.

La plaza o mercado de San Blas es un edificio proyectado por el arquitecto Fermín Álamo e inaugurado en 1930 con sótano, planta baja, primer y segundo piso. Se restauró en 1987 y en la actualidad dispone de ascensor, por lo que pude asistir a la Feria, ubicada en la segunda planta, habitualmente vacía.

Sculto es un proyecto que nació en 2015 de la mano del galerista riojano Enrique Martínez Glera, la escultora valenciana Beatriz Carbonell Ferrer y el periodista navarro José Mª Esteban Ibáñez.

Su celebración en la Plaza de Abastos en un fin de semana otoñal con climatología favorable y casi sin restricciones por la pandemia -solo obligatoriedad de llevar mascarilla- favoreció que mucho público nos acercáramos y nos mezcláramos con la actividad propia de la plaza, que acompaña el latir de la ciudad.

En esta edición participan trece galerías (11 nacionales y 2 internacionales) y treinta artistas con más de un centenar de obras. El ceramista riojano Toño Naharro fue el invitado especial con su proyecto Desde la azotea : una serie de piezas de mediano y gran formato que representan cabezas en las que se destaca su parte superior.

Había obras de materiales diversos y a veces combinados: barro, piedra, madera, bronce, hierro, alambre, papel, cartón, cera, yeso, plastilina, resina de poliéster, fibra de vidrio, cuarzo, obsidiana, plata, etc. Unas cuantas ya con el punto rojo que indica que está vendida, a falta de jornada y media para clausurar el evento. Aquí muestro alguna de las piezas que me llamaron la atención

Sin ajetreos por Granada

Mediado septiembre nos dirigimos hacia el sur. El viaje estaba planteado tranquilo, una semana en Granada y parar a dormir en la meseta castellana para repartir los casi 750 km. en dos jornadas.

Al bajar nos detuvimos en Consuegra, Toledo. En el hotel La vida de antes, una casa de labor manchega reconvertida en hotel rústico con patio central acristalado y jardín al fondo. Había reservado una habitación adaptada y eso encontré, una habitación y un aseo adecuados, pero el acceso a la casa con escalones. Salimos por el pueblo, con un gran paseo arbolado junto al río Amarguillo, escuchamos el rosario pues en una iglesia estaban rezándolo en el exterior y llegamos a la plaza.

Por la mañana fuimos al cerro Calderico donde se ubican los doce molinos de viento: Rucio, Mambrino, Sancho, etc. Nos explicaron que en La Mancha (Al-Ansha: tierra seca) tierra cerealista, al carecer de ríos que sirvieran como fuente de energía para transformar el trigo en harina, se sirvieron del viento

Continuamos por la A-4, atravesamos Despeñaperros y nos sumergimos en el mar de olivos para al final llegar a Granada. Nuestro grupo era un trío que nos alojamos en dos lugares: un apartamento y un hotel, ambos en la calle Recogidas frente por frente. El hotel Abades con acceso y habitación adatada para silla de ruedas y el apartamento Chezmoihomes Luxury Alhambra no accesible. En cuanto llegamos dejamos el coche en el garaje durante oda la semana. Nos desplazamos sobre todo caminando, pero también en taxi o en autobús. Salimos a callejear por el centro y cenamos en la plaza Bibrambla, inmersas en un ambiente festivo de fin de verano.

El viernes paseamos por el centro: plaza del Ayuntamiento, catedral, palacio de la Madraza y vermú con tapas en la plaza Trinidad que nos sirvió de comida. Por la tarde salí con la silla eléctrica pues nos dirigimos a la carrera del Darro y hasta el paseo de los Tristes, ambas calles empedradas. A la incomodidad del suelo se sumó la del gentío y que había que parar cada vez que pasaba un microbús o taxis pues no cabíamos todos, pero es innegable que es precioso. En la plaza Nueva pudimos apreciar el donaire de un grupo de bailaores, de sus zapateados y taconeos.

El sábado recorrimos parte del barrio del Realejo: desde la Casa de los Tiros hasta el Campo del Príncipe pasando por el Cuarto Real de Santo Domingo, palacio nazarí construido sobre el adarve de la muralla que en la actualidad mantiene el torreón o qubba.

Nos maravilló el entramado urbano en el que abundan plazas, plazuelas, plazoletas, avenidas y zonas verdes siempre con árboles y a menudo con fuentes. Mis compañeras son aficionadas a la botánica y por eso recorrimos el parque Federico García Lorca, el jardín botánico, el carmen de los Mártires o el paseo que sigue el curso del Genil. En el parque nos llamaron la atención los cipreses, muy comunes por toda la ciudad, pero perfectas lanzas enhiestas aquí. Del jardín botánico, un jardín recoleto en el corazón de Granada, el enorme ginkgo biloba, uno de los más antiguos de España. Del carmen de los Mártires el jardín nazarí.

Teníamos programado un tour por el Albaicín. Había contratado un recorrido con la empresa Walk In Granada, que ofrece cuatro itinerarios adaptados por la ciudad para usuarios de sillas. Conocí Granada en 2001 y ya sabía las dificultades para una silla de ruedas que entrañaba este barrio en alto. El que elegimos incluía traslado en taxi para subir y para volver al centro así como la compañía de un guía turístico. Nacho, el guía, nos contó historias muy interesantes sobre el barrio y acabamos en el mirador de San Nicolás con la multitud viendo el ocaso sobre la Alhambra. El pavimento con sus distintos empedrados y los aljibes son algunas de las razones por las que este barrio fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Una tarde recorrimos la arteria principal, la Gran Vía de Colón, que según nos contó Nacho, su construcción supuso la eliminación de un porcentaje notable de la ciudad anterior a su urbanización (finales XIX, principios XX). Llegamos hasta los jardines del Triunfo, atravesamos la Puerta Elvira y caminamos por el empedrado de la calle Elvira. Una vía con encanto, que delimita el barrio del Albaicín de la parte moderna, llena de teterías, garitos, de tiendas de artesanía árabe y acaba en la plaza Nueva, donde cenamos.

En lo que atañe a la hostelería comentaré que hemos disfrutado con la variedad de terrazas, casi no he entrado en las cafeterías, solo cuando necesitaba usar el servicio. Me gustó encontrar aseos adaptados incluso en baretos, donde habían optado por disponer de un único aseo para señoras y señores: grande, con barras de apoyo y puerta corredera. Sobre la gratuidad de las tapas, una vez superada la maravillosa sorpresa, te das cuenta de que te están cobrando los vinos muy caros a cambio de darte una tapa que no eliges; vamos, que está bien, pero no es el regalazo que parecía.

El jueves abandonamos Granada y nos dirigimos a Castilla-La Mancha. En Ruidera, Ciudad Real, disfrutamos de una comida junto a la Laguna del Rey y nos acercamos a ver la cascada del Hundimiento, formada por una gran avalancha de agua ocurrida a mediados del s.XVI. Por la tarde arribamos a nuestro alojamiento, la finca Luz de Alba. A pesar de que habíamos avisado de nuestra llegada, la recepción estaba cerrada y una familia holandesa también esperaba a entrar en su casa. Al fin llegó el chico que nos abrió, pudimos acomodarnos y salir a cenar a Argamasilla. Fue un error elegir este agroturismo.

El viernes veinticuatro continuamos hacia el norte, rodeamos Madrid por la M-50 y a media tarde estábamos en casa. La Rioja nos recibió con una tormenta impresionante. En resumen, un viaje muy placentero.

Un regalo: Christina Rosenvinge en Briñas

Comenzamos septiembre con un evento estupendo, una cena en una terraza junto al Ebro con la compañía musical de Christina Rosenvinge.

El Instituto de Estudios Riojanos dentro de la programación del Xacobeo 21 ha organizado Los sonidos del camino en el Palacio Tondón de Briñas. Estos sonidos han acercado a dicha localidad a cinco músicos españoles que han ofrecido conciertos en acústico: Ricardo Lezón, Javier Ojeda, Miguel Rivera, The New Raemon y ha puesto el broche final Christina.

El Palacio Tondón es un hotel construido a partir de un conjunto de edificaciones solariegas de los siglos XVI y XVII de las que se ha conservado la estructura original de piedra y se ha añadido otra parte nueva a base de madera. Briñas es un municipio de la Rioja Alta, muy cercano a Haro, donde se ubican las siete bodegas centenarias riojanas

En la terraza de piedra sobre el río Ebro han montado una gran carpa y allí está el wine bar del hotel. El pasado jueves habíamos reservado mesa y llegamos algo antes para dar un paseo por la plaza y bajar al sendero ribereño. Entramos en el hotel -todas las zonas que transité eran accesibles- y llegamos a nuestra posición: regular pues la mesa estaba tras el técnico de sonido. Degustamos solo una copa -había que recorrer los 42 kms de vuelta a casa- de vino blanco de los pagos cercanos y picoteamos jamón ibérico, ensalada de burrata, patatas bravas y focaccia de pastrami. Todo rico, pero lo mejor escuchar a Christina. Nos contó que había querido participar en esta programación porque le habían mostrado fotografías de la terraza y le gustó mucho el escenario. Nos deleitó aproximadamente una hora y luego ella y su equipo (dos personas) también cenaron. El concierto fue gratis y la cena nos salió por 23€, vamos, una ganga para ese sitio y semejante acompañamiento.

Logroño: Mapa de aseos adaptados

Soy usuaria de silla de ruedas y por eso los viajes los preparo a conciencia para conocer las condiciones de accesibilidad del lugar al que quiero ir. Me gusta saber dónde hay aseos adaptados. Recuerdo que hace más de un cuarto de siglo no encontrarlos fue una incomodidad notable en París. Tuve que recurrir a los de los museos y de espacios sanitarios pues las cafeterías y restaurantes siempre tenían los aseos bastantes escaleras arriba o abajo: ¡imposibles para mí, aun contando con ayuda!

Últimamente al desplazarme confío que hay aseos adaptados en las estaciones de tren y autobús, en los centros comerciales, los de salud -pero con la pandemia no se puede entrar- y en muchos aparcamientos públicos. El año pasado, cuando iba a ir a San Sebastián, di con un mapa en Google Maps -creado por un usuario- que señalaba más de una docena de aseos públicos adaptados y con él descargado en el móvil me moví por Donosti mucho más tranquila.

Pero en fin, Logroño no cuenta con ningún aseo público en la calle ni en los parques. No nos han llegado todavía esas cabinas autolimpiables que se han extendido por muchas ciudades. Así que he creado un mapa de Logroño en el que ubico diversos establecimientos repartidos por toda la ciudad cuyo aseo puedo usar con comodidad. Los he organizado en dos grupos:

1.Gráfico silla de ruedas en rojo: hostelería, bares, cafeterías y restaurantes

2. Gráfico silla de ruedas en azul: espacios culturales y deportivos

Andanzas por Álava

Uno de los efectos de la pandemia -creo que para la mayoría- ha sido que hemos cambiado el tipo de viajes: ahora priman los nacionales y enfocados a la naturaleza.

Mediado junio nos fuimos tres días; nos alojamos en el parador de Argómaniz. Este es un minúsculo concejo situado en la comarca de la llanada alavesa, entre Vitoria y el embalse del río Zadorra. Tanto la ida como la vuelta elegimos hacerlas por carreteras de montaña; en un caso atravesando la sierra de Codés y luego junto al Parque Natural de Izqui y en el otro por el puerto de Herrera. En ambos trayectos disfrutamos de un panorama privilegiado.

El parador, a 15 km. de Vitoria, se ubica en un palacio de piedra de sillería del s.XVII, que fue de Los Larrea -con su escudo nobiliario en la fachada principal- al que se han añadido dos alas nuevas que conforman las habitaciones, todas con vistas a un magnífico jardín con un gran sauce central. Destaca el comedor/restaurante, en el último piso en lo que sería el desván de la casona, toda la techumbre y la estructura de madera … pero con escasa luz natural.

El motivo principal del viaje fue conocer la catedral vieja (Vitoria, como Salamanca, tiene dos catedrales: la vieja y la nueva) en su programa Abierto por Obras que se puso en marcha en el año 2000. Sin duda la Fundación Catedral de Santa María tuvo una idea brillante al simultanear los trabajos de recuperación del templo con las visitas.

Para llegar a la catedral vieja, en lo alto de la colina que fue el embrión de Vitoria, utilizamos dos ascensores, primero el de la cuesta de San Francisco, continuamos por la calle Correría y luego tomamos el del Casco Viejo -hubo suerte, ambos funcionaban- que te deja junto al Centro de Visitantes de la catedral.

Nosotras optamos por la visita guiada con opción torre-campanario. En 2021 ya no necesitamos casco como medida de seguridad, pues las obras van muy avanzadas. En 2014 se reabrió la catedral al culto, se celebra una misa cada domingo y continúan otras actividades culturales. Son 75 minutos en los que empiezas recorriendo los cimientos (el foso de Gasteiz), subes a la torre -en el ascensor colocado en el hueco donde colgaban las pesas del reloj- desde donde se tiene un panorama único de la ciudad y acabas visionando un montaje sobre cómo fue cambiando el pórtico a lo largo de los siglos. Es accesible y muy interesante, una maravilla enterarte del pasado de la ciudad y de todo el proceso, primero de investigación y luego de desarrollo de la restauración.

En lo referente a la naturaleza, destacaré dos espacios. Uno en el anillo verde de Vitoria, el Jardín Botánico de Olárizu. Ocupa 120 hectáreas que acogen una representación de los bosques europeos, albergando más de un millar de especies diferentes. Como en el coche va la silla eléctrica, aparcamos junto a la Zona 2 Bosques templados submediterráneos y sobre mi Sorollita pude adentrarme gozosa en el robledal, único vestigio de bosque autóctono de la antigua dehesa de Olarizu. Rodando llegué hasta la Casa de la Dehesa, con una exposición permanente sobre el mundo vegetal, oficinas técnicas, laboratorios y aseos. Como era domingo y la temperatura alcanzó los 34º había bastantes vitorianos pasando allí el día en sus áreas de recreo.

El segundo lugar en la naturaleza del que disfrutamos fue el embalse de Ullibarri-Gamboa, que además de abastecer de agua y electricidad a Vitoria y Bilbao, es una zona de esparcimiento que está rodeada de una ruta verde perimetral de 45 km. Es un hermoso paraje que dispone de dos playas, Garaio y Landa accesibles: con aseos y aparcamiento adaptados así como pasarelas y rampas hasta el agua. En el humedal crían y buscan cobijo patos, garzas, cigüeñas, somormujos …etc.

Bilbao,Guggenheim,Kandinsky

Al fin he conseguido ver la exposición sobre Vasily Kandinsky pocos días antes de que termine. Me interesó desde su apertura a finales de noviembre del año pasado, pero inmersos en el estado de alarma era imposible salir de Logroño, como concluyó el 9 de mayo, he podido ir a Bilbao.

El martes 18 fuimos al Guggenheim con cita, es la primera vez que voy a un museo con hora, cosas de los aforos y la pandemia. Al coincidir con el Día Internacional de los Museos la entrada fue gratuita y en el museo había gente pero no muchedumbre, se veían las obras sin agobio, podías demorarte en los detalles.

Kandinsky (Moscú, 1866 – Neully sur Seine, 1944) es un artista innovador y un teórico del arte que exploró las posibilidades expresivas del color y la composición. Su vida transcurrió entre Rusia, Alemania y Francia. En Alemania se unió como docente a la escuela de arte de La Bauhaus con la que compartía su convicción de que el arte puede transformar al individuo y a la sociedad.

La obra del pintor está íntimamente ligada a la Fundación Solomon Guggenheim. El mecenas comenzó a coleccionar obra del artista en 1929 y en la actualidad sus fondos disponen de más de 150 obras suyas. Por ello en esta muestra se puede observar su evolución pictórica, desde sus imágenes tempranas donde es reconocible la realidad hasta las incursiones en una abstracción que reflejan su aspiración a lo esencial.

Después del museo fuimos al hotel ubicado en la misma calle, junto a la ría. Otra curiosidad fue utilizar un ascensor para dejar el coche en el garaje. Salimos a comer al lado, en La barra de Luisa Izarra. Utilizamos la terraza interior -muy conveniente pues llovía- y degustamos una exquisita ijada de bonito regada con txacolí.

Por la tarde paseamos y tomamos algo por el Ensanche pero encontramos la ciudad triste y volvimos a cenar al hotel. A la mañana siguiente nos acercamos al puente Zubizuri, realizado por Santiago Calatrava en 1997 para facilitar la comunicación peatonal entre las dos orillas del Nervión. En su origen la superficie de la pasarela era de cristal y los bilbaínos resbalaban y se caían, por lo que el Ayuntamiento probó diversos sistemas hasta que optó por cubrir el suelo con la moqueta antideslizante actual ¡nada glamurosa pero segura! Para acceder al puente desde la alameda es necesario descender muchos metros y lo pude hacer tomando dos ascensores: uno hasta la plaza de La Convivencia y otro de aquí hasta la pasarela. Los ascensores nos facilitan la vida a las personas con movilidad reducida y en Bilbao hay unos cuantos: delante del hotel vimos el de La Salve y cerca el que conecta la calle Heros con la avenida Abandoibarra y otros 15 según informa la página web del Ayuntamiento.

Dejamos Bilbao lloviendo y volvimos a casa. ¡Qué bien sienta salirse de la rutina !

Este mes he disfrutado de exposiciones sobre varias facetas artísticas. En el Ayuntamiento de Logroño visité Almazuelas, arte textil. Lola Barasoain en cuya muestra vi piezas históricas de hace varios siglos junto a creaciones originales de la artista.

La Sala Amós Salvador ha mostrado una retrospectiva sobre la fotografía de Carlos Saura. Me gustó en especial el audiovisual Aragón compuesto con fotografías pintadas que él llama “fotosaurios”.

Un sábado por la mañana fui al Parlamento de La Rioja que ocupa una parte del antiguo convento de La Merced y durante el mes de mayo acoge la exposición de las obras seleccionadas en la Edición 12 del Certamen Nacional de Pintura que convoca esta institución. Vi cuarenta y dos pinturas de estilos y técnicas diversas, de las que me interesaron sobre todo las realizadas con tecnología 3D y con resina epoxi que ya me había fascinado en las pinturas de Prudencio Irazábal de los fondos de la Colección Wurth España. La obra premiada es el óleo de Eduardo Millán Sañudo Plaza de la Asunción.Verano.

El año del descubrimiento, 2021

Después de sobrevivir otro mes con todo cerrado excepto lo esencial han reabierto el comercio y la hostelería pues la incidencia del virus de la Covid-19 en La Rioja ha disminuido de forma notable. Por ello he tenido un fin de semana activo en el que he socializado: cine, teatro y celebración de cumpleaños.

El filme El año del descubrimiento dirigido por Luis López Carrasco es monumental por sus dimensiones -200 minutos- y por su calidad -dos Goyas entre otros galardones y elogiosas críticas- e importancia -recordar la Cartagena de 1992, con los disturbios que culminan con el Parlamento murciano en llamas por el desmantelamiento industrial como la cara B de la España moderna que se muestra al mundo con los Juegos Olímpicos barceloneses y la Exposición Universal sevillana-.

El documental es un retrato coral en el que vecinos, trabajadores, jóvenes, parroquianos, parados y sindicalistas charlan en el interior de un bar cartagenero acompañados del humo del tabaco, cervezas, desayunos, aperitivos, comidas y cafés. Mientras unos recuerdan sus trabajos y sueños de entonces, otros nos hablan de sus necesidades de ahora y queda todo tan entremezclado e intemporal que nos lleva a reflexionar sobre la relación entre el momento actual con su crisis económica y la que azotaba España al principio de los noventa.

La obra de teatro a la que asistimos tiene por título Sueños y visiones de Rodrigo Rato, escrita por Pablo Remón y Roberto Martín Maiztegui, dirigida por Raquel Alarcón e interpretada por Juan Ceacero y Javier Lara. Una obra ingeniosa que parte de una época histórica española, los años noventa, la del “milagro económico” encarnada por el político Rodrigo Rato. Una época d sueños y espejismos, de crecimiento desmesurado -se construyeron más viviendas que Francia , Alemania e Italia juntas-, esplendor, corrupción y caída. Rodrigo Rato fue el símbolo de ese milagro que tan mal acabó: para él en prisión. Pero el espectáculo dramático no es solo hechos reales y documento, tiene parte de ficción, la fantasía que permite acercarnos al personaje y al momento de forma divertida y hasta gamberra.

Los dos actores -a los que descubro encantada- interpretan muchos personajes reales, desde el taxista a Aznar, al tiempo que son narradores de la historia. El montaje cuenta con un atrezzo sencillo: solo cuatro sillas tapizadas de rojo ocupan el escenario de distintas formas para que imaginemos un salón, un taxi, un despacho…

Gocé en el teatro y más al salir y comentarla con los amigos.

El domingo nos juntamos en casa para festejar el aniversario de Honorio. Estuvimos cinco, solo faltó Andrea que vive fuera y no pudo venir por estar cerradas perimetralmente tanto Castilla-La Mancha como La Rioja. Nos reunimos alrededor de una mesa coronada con un asado de cordero lechal autóctono: chamarito; este término como sinónimo de pequeño y bonito. Las ganaderías se encuentran en la sierra de la Rioja Baja, en los valles del Cidacos y el Linares donde las ovejas aprovechan los pastos naturales. Esta raza de ovino riojano cuenta con una certificación de marca de calidad y así los corderos alimentados de leche en sus 40 días de vida no pueden pesar más de 13 kg. El chamarito que nos comimos era más pequeño y lo disfrutamos como un manjar, incluida su grasa con colesterol, porque “un día es un día”.

Mi festival Actual 21

Ayer concluyó la XXX edición de Actual. Escenario de Culturas Contemporáneas, el festival que inaugura el año, del 2 al 7 de enero en Logroño. En una situación anómala a causa de la pandemia se han producido modificaciones para que se realizara con seguridad: espectáculos en streaming, cambio de horarios, reducción de aforos, toma de temperatura y conciertos en modo digital o en directo con el público sentado. Sin duda el contexto musical es el que más ha variado. Los conciertos multitudinarios se han trasladado del Palacio de los Deportes al Palacio de Congresos Riojaforum y los pequeños de las carpas a la Sala Gonzalo de Berceo.

Como es habitual he asistido a varias sesiones cinematográficas, a una musical y por primera vez he participado votando como público en la Guerra de Bandas, esta vez en formato digital. De las 44 bandas que se presentaron de toda la península, diez llegaron a la final que es la Guerra y este año solo una de ellas era riojana: los logroñeses Rachel & Los Zánganos, a los que conozco, me gustan y he votado. No han conseguido el premio del público, que ha sido para Clemm y el jurado ha elegido al trío rockero Superfuzz.

El sábado vi la película El Agente Topo, de la directora chilena Maite Alberdi. Un documental sobre una residencia de ancianos que introduce como factor de ficción a un espía -al que da vida Sergio Chamy- de 83 años que debe informar sobre las condiciones y trato en el centro. La tristeza me caló hondo porque lo que se ve es la soledad en mayúsculas y el sinsentido de la vejez, aunque la presencia del infiltrado, su amabilidad, su dignidad y sus problemas con el celular/whasApp permite una quiebra hacia el humor.

El domingo estuve en la Sala Gonzalo de Berceo escuchando y viendo al grupo Maruja Limón a la hora del vermú. Una banda de seis mujeres (dos voces, dos guitarras, percusión y trompeta) sonando a pop rock hilado con flamenco. Una fusión alegre, temas propios y unas voces espléndidas que transitan entre ritmos poperos, latinos y flamencos con toques intensos de guitarra. Gocé con ellas.

El lunes acudí al Bretón para visionar Druk, Another Round filme danés que dirige Thomas Vinterberg -cofundador del movimiento Dogma95- al reparto encabezado por Mads Mikkelsen acompañado por T.B. Larsen, M.Millang y L.Ranthe. La historia es la de cuatro profesores de secundaria que se involucran en un estudio sobre los efectos de mantener un ligero y continuo nivel de alcohol en sangre, analizar si una tasa controlada puede mejorar su día a día. De la vida rutinaria y con dificultades inicial pasan a una fase en la que beber les ayuda en el trabajo y facilita las relaciones a la última en la que el alcohol domina sus vidas, no lo pueden controlar. Un drama muy bien contado e interpretado con un tema musical What a Life que es un canto a la juventud del trío danés Scarlet Pleasure.

El jueves fui a ver Nowhere Special, una coproducción de Italia, Reino Unido y Rumanía dirigida por Uberto Pasolini y rodada en Irlanda en inglés. Los dos actores principales son James Norton y Daniel Lamont, haciendo de padre e hijo tan bien que el amor que se profesan traspasa la pantalla. El padre, John, trabaja como limpiacristales y cuida a su pequeño de cuatro años, un niño amable, serio y poco hablador -tal vez porque su madre se volvió a Rusia a lo pocos meses de dar a luz- . John tiene una enfermedad mortal por lo que se preocupa de buscar una familia que adopte al pequeño Michael. El guión es también de Pasolini, basado en una historia real. El filme ganó el premio del público en el Festival de Valladolid, Seminci 2020.

En resumen, he disfrutado de todos los actos a los que he ido y sobre todo en esta horrible etapa pandémica soy más consciente de lo que necesito la cultura.

Pinturas fotográficas

Mediado el mes de octubre recuperamos el taller de pintura en un grupo reducido y con las medidas de protección necesarias.

Vi el filme La sombra del pasado de Florian Henckel von Donnersmarck (2018). Junto a la crónica histórica nos cuenta la historia de un joven artista criado en Dresde durante la Alemania nazi, Kurt Barnert. Comienza como rotulista, es recomendado para asistir a la Academia de Arte donde conoce a su amada Ellie y donde realiza grandes murales al modo del realismo socialista. Insatisfecho, se traslada con ella a la Alemania Occidental y al final logra ingresar en la Academia de Bellas Artes de Dusseldorf. Tras dos años de búsqueda encuentra su modo de expresión, cómo transmitir su verdad. En 1963 su exposición “Fotografías borradas” es un éxito. El filme se titula en alemán Werk ohne Autor, literalmente Obra sin autor.

La película me gustó mucho y me llevó a interesarme por el artista que la inspira, el pintor alemán Gerhard Richter. En la actualidad goza de gran prestigio y expone obras en museos de todo el mundo. Su trayectoria abarca la pintura abstracta, el minimalismo, el arte pop, los retratos y el paisajismo.

Al igual que Richter yo también me sirvo para ciertas composiciones de fotografías que van desde iconografía periodística, retratos de familia o amigos hasta fotos de paisajes, ciudades u objetos. En general, me siento más satisfecha cuando me baso en instantáneas propias pues el cuadro suele reflejar un momento memorable, una persona querida o algo que me impactó.

Fotografía de prensa. Tomo como muestra una imagen de revista de un rostro femenino. La base de cartón la cubro de un fondo grisáceo con acrílicos y reinterpreto el perfil de la mujer con los cuatro óleos de la paleta de Zorn: blanco, negro, ocre y rojo. Los trazos precisos del cabello no los logro, tal vez necesite un pincel más fino o … mayor esmero.

Retrato familiar. Sobre base de tabla con imprimación preparo un fondo poco homogéneo con látex y pintura acrílica en tonos azules de forma que algún espacio de la tabla queda blanco y lo cubierto con pinceladas, quebraduras, gotas, rayas…. de mayor o menor espesor. La fotografía de la que parto es de un viaje de Pepa en La Patagonia, en las inmediaciones del glaciar Perito Moreno.

Con esta técnica el fondo es esencial, luego pinto el retrato con óleos blanco, negro y azules. Solo el rostro queda delimitado, pues el gorro, el cabello y el anorak casi no se distinguen del fondo. Para el rostro aprovecho algún espacio que ha quedado en blanco y esa zona de luz la voy ampliando. He elegido tonalidades azules porque son las propias del lugar que recreo, un ambiente helado y marino.

Fotografía de paisaje. Para esta composición reciclo un lienzo, primero lo tapo con imprimación y pintura blanca y una vez preparado le doy pintura acrílica en verdes y azules. El modelo es una fotografía tomada a las afueras de la ciudad en mayo, cuando nos permitieron salir del confinamiento para pasear. Un campo con amapolas y dientes de león en una mañana soleada que se acabó nublando.

Siguiendo el modelo voy pintando con acrílicos tres masas de color: una gran zona herbosa, otra de montañas y la del firmamento. Después trato de conseguir el efecto floral en un área y el de lejanía en otra mediante pinceladas y veladuras. Termino aplicando la pintura con la espátula para reflejar los puntos de luz de las flores.

El Duero en otoño

Unos días antes del cambio al horario invernal, del confinamiento de La Rioja y del estado de alarma nacional por los malos datos en esta segunda ola de la pandemia nos escapamos tres días a la provincia de Valladolid.

El desencadenante del viaje fue una preciosa fotografía de un puente-pasarela de madera sito en Pesquera de Duero aparecida en el suplemento de El País La buena vida. Nos pareció tan atractivo que me puse a investigar y descubrí que la empresa asturiana Media Madera había construido tres pasarelas sobre el Duero muy cercanas: en Pesquera, Peñafiel y Quintanilla de Arriba. Amplié algo el foco de interés y encontré que no muy lejos, en Medina de Rioseco podíamos hacer un paseo fluvial por uno de los ramales del canal de Castilla.

La historia del canal es muy interesante: concebido por los ilustrados españoles del s.XVIII como una obra hidráulica que facilitara el transporte de mercancías de la meseta hasta el mar formando una red de cuatro canales que unirían la Meseta con Reinosa en Cantabria. Tras casi un siglo de obras, habiendo consumido ingentes recursos y necesitado de más, el rey Fernando VII transfiere el proyecto a una empresa privada para que lo concluya y luego lo explote durante 70 años. Por último, el canal con solo tres ramales, sin alcanzar el mar mide 207 km y salva un desnivel de 150 m. mediante 49 esclusas atravesando Valladolid, Burgos y Palencia. Como empieza a funcionar poco antes de la llegada del ferrocarril, el sueño ilustrado se convierte en obsoleto una década después de inaugurarse, en 1959 se decretó su cierre y a partir de entonces se dedicará al riego. En los últimos años también sirve como recurso turístico, son kilómetros de sendas que se pueden recorrer disfrutando de la naturaleza, la fauna y los paisajes.

Salimos el domingo 18 de octubre temprano y pasado el mediodía llegamos a nuestro destino, el parador de Tordesillas. De allí fuimos a Medina de Rioseco y a las 16:15 estábamos en la dársena del Centro de recepción de viajeros. Montamos en la embarcación “Antonio de Ulloa” -accesible y ecológica- , uno de los ingenieros que proyectó y dirigió las obras. El trayecto por el canal dura una hora y nos explicaron algún dato curioso sobre las esclusas, los caminos de sirga, etc. Un paseo delicioso en una plácida tarde otoñal.

Por la tarde recorrimos la localidad, declarada Conjunto histórico artístico. Desde el parque junto a la dársena a los soportales de la calle Mayor, el Corro de Sto. Domingo. Con el crepúsculo volvimos a Tordesillas.

El desayuno en el parador ahora funciona de otra forma. Ya no hay bufé, sino atención a cada mesa mediante carta. Muy bien resuelto el tema de las restricciones. El lunes nos ocupamos en descubrir las pasarelas sobre el Duero. Primero nos dirigimos a Quintanilla de Arriba. Buscando la pasarela nos adentramos en la senda botánica, compartida con una etapa de la GR14 Senda del Duero. No alcanzamos el puente de madera pero nos encontramos con una playa fluvial. Antes de llegar a la senda vimos una torre de agua de las que abundan por la zona, grandes contenedores de agua -potable o no- necesarios cuando no hay elevaciones del terreno

Luego fuimos a Peñafiel, y en vez de localizar la pasarela, subimos al castillo desde el que las vistas son fantásticas. Peñafiel es la cuna del vino D.O. Ribera del Duero y por eso durante kilómetros la carretera rompe un manto de viñedos, pero ni el colorido ni las bodegas que vimos al pasar alcanzan la espectacularidad que nuestra tierra riojana.

Por la tarde fuimos a Pesquera, encontramos el puente, lo atravesamos y gozamos del río y su ribera, apta para el uso de los lugareños. La pasarela sobre el Duero es un artefacto ingenioso, bello y práctico que recuerda a un cuélebre, figura legendaria de la mitología asturiana, cántabra y leonesa descrita como una serpiente alada

El regreso a Tordesillas lo hicimos por carreteras provinciales atravesando hermosos bosques de pinos piñoneros, habituales en la meseta central de la península ibérica. La villa es Conjunto histórico-artístico, cuenta con un puente medieval de diez ojos, las Casas del Tratado -dos palacios unidos donde se firmó el Tratado de Tordesillas de 1494 por el que España y Portugal fijaron el reparto de los territorios colonizados en el Nuevo Mundo- y la Plaza Mayor, cuadrada y con soportales. En una de las terrazas de la plaza cenamos, con gusto y por poco dinero, en un ambiente tristón a causa del sirimiri y la falta de lugareños, debido, en opinión del tabernero, al miedo que provocan las noticias televisivas sobre la pandemia.

El martes dejamos el parador lloviendo y el agua nos acompañó hasta Frómista. En esta localidad palentina está la iglesia de San Martín de Tours, donde estaba la iglesia de un monasterio benedictino del sXI. Del templo original no queda nada y ocho siglos después fue restaurado. El que hoy contemplamos tiene la apariencia del estilo románico primigenio. En Frómista teníamos intención de visitar el conjunto de cuatro esclusas del Canal de Castilla pues es donde el desnivel es más pronunciado, pero no lo hicimos porque seguía lloviendo sin descanso.

La lluvia no cesó hasta Santo Domingo de la Calzada. Hicimos un alto en el camino -es uno de los municipios importantes del Camino de Santiago- comimos y retomamos el recorrido hasta Logroño. El jueves la presidenta de La Rioja decretó el confinamiento perimetral de la comunidad ante el avance imparable del virus.