DICIEMBRE

Como dice A. Muñoz Molina «las historias sirven para dar forma inteligible a la confusión o a la niebla de los hechos», así que este es mi intento de ordenar con lógica las zozobras y el miedo que he pasado este final de año.

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el 3 de diciembre, fui a Urgencias preocupada por la inflamación del muslo derecho. Me hicieron radiografías que constataron la fractura del cuello del fémur. Así que muy mal día para conmemorar mi discapacidad, la paraplejia.

Dos días después ingresé en el hospital, el miércoles 7 me operaron para colocarme un clavo que fijara la fractura y el viernes me dieron el alta. Solo voy a referirme al aspecto más positivo: como por debajo de la lesión medular no tengo sensibilidad, me evité los dolores en todos sus grados.

Una vez en casa, vuelvo a agradecer el no vivir sola pues necesito ayuda para todo. Estoy mucho tiempo en la cama. Pasado el fin de semana me acerco al centro de salud a que me cure mi enfermera las tres súper cicatrices del muslo. Empiezo a tomar antibiótico y todo va medio bien hasta el fin de semana. Muy asustada, el sábado y el domingo tengo que llamar al 112 y vienen a atenderme equipos de médica/o con enfermera/o pues la sutura central no deja de supurar sangre y fluidos. A pesar de las curas los líquidos encuentran salida, pero como los médicos dicen que es bastante común en el proceso de cicatrización, me envuelvo la pierna con protectores y espero hasta que dejen de salir.

El día de la lotería y el siguiente la enfermera me quita los puntos de las heridas quirúrgicas de los extremos: 4 de una y 6 de la otra. Los de la herida central están todavía húmedos y hay que esperar hasta el día 27 que está cerrada y me retira los 7 últimos puntos. Ha pasado otra fase sin infecciones, estoy contenta.

Paso Nochebuena y Navidad flojita pero muy bien cuidada por mis hermanos. La última semana del año por la mañana hago recados, me encuentro con algunos amigos y compro entradas para ir al cine programado en el Festival Actual 2023.

Los días de Nochevieja y Año Nuevo los pasamos con los sobrinos y su entusiasmo juvenil. A mí ya me da el cuerpo para estar todo el rato sobre la silla de ruedas aunque la pierna sigue muy hinchada y la manejo con dificultad, me pesa un quintal!

Asisto a cinco de las doce proyecciones cinematográficas de Actual. Todas interesantes y muy premiadas. La que más me gustó fue The quiet girl, filme irlandés en el que Colm Bairead dirige a una maravillosa Carrie Crowley en el papel de Cait, una niña que descubre el cariño y la ternura de la que carece en casa con unos parientes lejanos.

El día 5 de enero tengo cita con la doctora que me operó. No le gusta el aspecto de la cicatriz y dice que me la debe vigilar la enfermera. Me cita para final de mes.

La próxima semana iré al centro de salud a que me vea la enfermera y a un centro de fisioterapia a que me den masajes linfáticos que ayuden a reabsorber los líquidos para reducir la inflamación de la pierna. Y recuperaré mi vida…..y confío en que el 2023 no me acobarde tanto.

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Chillida Leku y San Sebastián

Esta salida otoñal estuvo motivada por la visita al museo Chillida en Hernani, y ya que nos habíamos acercado tanto a Donostia, nos quedamos tres días.

En palabras del escultor Eduardo Chillida «Un día soñé una utopía: encontrar un espacio donde pudieran descansar mis esculturas y la gente caminara entre ellas como por un bosque». Ese sueño se materializó en la finca Zabalaga con su zona de campa o jardín, el caserío y detrás la zona boscosa cuyo resultado es el lugar de Chillida, Chillida Leku en euskera.

El Museo Chillida Leku se inauguró el año 2000, cerró por problemas económicos el 2010 y se reabrió en 2019 por el acuerdo entre la familia del escultor y la galería suiza Hauser & Wirth. El Chillida Leku es un museo singular en el que se mezclan arte y naturaleza logrando una amalgama perfecta: árboles que parecen esculturas y obras en piedra o acero bien integradas en su entorno natural, relacionándose con los robles, hayas y magnolios.

Habíamos sacado la entrada para las 13:00h. Llegamos pronto, aparcamos en el espacio reservado para PMR, entré al aseo adaptado, nos tomamos un café en la terraza y nos adentramos en el jardín. Utilicé la silla eléctrica, pero creo que se puede rodar sin problemas con una manual, aunque haya que esforzarse más.

Paseamos por el extenso jardín (11 hectáreas), tocamos las obras, la mayoría de acero Corten y granito rosa, agrupadas en series -únicas pero con características parecidas- con nombres como : Lo profundo es el aire, Elogio al hierro, De música, Consejo al espacio o Harri (piedra) que se refieren a temas recurrentes en su trayectoria como son el espacio, el vacío, el límite o la materia.

Luego entramos en el edificio, rehabilitado por el artista como si fuera otra escultura. El caserío alberga una muestra de obra miscelánea: esculturas no monumentales de hierro, yeso, alabastro o tierra chamota, dibujos, grabados y collages. Acoge asimismo la exposición Miró en Zabalaga, homenaje al artista -y amigo- Joan Miró.

Concluida la visita nos quedamos en la terraza del bar/restaurante picoteando y bebiendo con una estupenda vista al jardín. Puro deleite en compañía de Pepa, apasionada de los árboles y -a mi lado- una erudita botánica.

Fuimos a San Sebastián al hotel Ilunion, sito en el barrio El Antiguo, muy cerca de la playa de Ondarreta. Primero deseo resaltar las perfectas condiciones de accesibilidad del hotel. La cadena hotelera Ilunion tiene el Certificado Global en Accesibilidad Universal y en lo que a mí me atañe como usuaria de silla de ruedas, reitero que este hotel es perfecto.

En San Sebastián paseo y callejeo mucho: de Ondarreta al centro por la bahía de La Concha con el mar a la izquierda y los lujosos edificios del paseo de Miraconcha a la derecha y vuelta al hotel pasando por el túnel de MiramArt, proyecto artístico de Víctor Goikoetxea.

Al día siguiente, soleado pero neblinoso en el mar, volvimos a realizar el trayecto desde la base del monte Igeldo a la del Urgull con aperitivo en la plaza de La Constitución rodeadas de franceses y comida en la parte vieja, cara, desde luego. El recorrido vespertino lo limitamos a El Antiguo e Ibaeta, que a pesar de ser barrios antiguos albergan arquitectura moderna como el Musikene, Centro Superior de Música del País Vasco o la plaza Caro Baroja.

El último día fuimos en coche a Gros (por el diseñador/arquitecto Tomás Gros), lo dejamos en un aparcamiento y deambulamos por el barrio: hicimos alguna compra, nos acercamos a la playa de Zurriola donde disfrutamos con las maniobras sobre las olas de los surfistas, rodeamos los cubos de Moneo del auditorio Kursaal en el que se celebraba un congreso de gastronomía, comimos y abandonamos la ciudad.

Una salida de la rutina gustosa por el «veroño» y porque San Sebastián es una ciudad hermosa, llana, arbolada, en la que se come bien, limpia y hospitalaria con todos, incluidos quienes tenemos diversidad funcional física: no he necesitado usar el autobús, pero en todos los que me fijé llevaban el logotipo de accesibilidad y he visto aseos públicos adaptados en las calles tipo cabinas autolimpiables o construcciones ad hoc.

Duelo por Javier Marías

Ayer recibí una mala noticia. Murió Javier Marías, escritor de prestigio internacional al que sigo desde hace treinta años con delectación, convertida en devoción tras la lectura de la trilogía Tu rostro mañana. Me entristecí porque ahora sé que ni dentro de un año ni de dos habrá una nueva novela suya con la que gozar durante meses, ya que solían sobrepasar las 400 páginas. Tampoco sus columnas semanales en El País que también leía con gusto, incluso las dedicadas al fútbol -que odio- pues su prosa lo magnificaba.

Duele saber que no habrá otro mundo por descubrir a medida que pasas las hojas; un mundo que fusiona peripecias y pensamientos dando lugar a constructo de ficción con ensayo en el que siempre aparecía lo inesperado, el azar, el misterio. En todo caso, me consuelo pensando en el valioso legado del difunto. Dispongo de una docena de libros de los que no me importa conocer ya la trama, porque el placer se repetirá con su prosa reflexiva, sus frases largas y sinuosas, sus digresiones, cavilaciones, dudas y su humor: los avatares de personajes conocidos o las ironías.

Agradezco al autor, a la editorial y a mis libreros las grandes dosis de placer que me han deparado sus novelas.

En menos de un año los lectores hemos perdido a dos escritores españoles de enorme ambición y talento: Javier Marías y Almudena Grandes. Su pérdida duele. D.E.P

Apacible Delta del Ebro

A falta de tres días de vacaciones nos dirigimos a Deltebre. Desde la carretera vamos viendo unos paisajes magníficos al atravesar el Parque Natural de Els Ports y la sierra de Boix y Coll Redó.

A media tarde llegamos al Hotel Restaurante Mas de Prades. Es una masía con cuatro habitaciones en el primer piso, una adaptada, y una arrocería en la planta baja, detrás arrozales y delante la carretera que bordea el municipio. El hotel rural está abierto cuando lo está la arrocería, pero como el domingo cierra por la noche, nos dieron un manojo de llaves para entrar/salir de la masía, en la que esa noche estuvimos solas; el lunes una pareja ocupó otra habitación. Nos acercamos a la playa de Riumar, mientras Pepa paseaba a la orilla del mar yo lo hice por la pasarela que recorre la playa sobre las dunas, protegiéndolas. Cenamos al final de la playa ricos moluscos diversos.

El lunes almorzamos en el hotel y volvimos a la playa de Riumar, que tiene todos los servicios y en estas fechas está medio vacía. Por la tarde deambulamos por el entramado de carreteras, caminos, acequias, canales y arrozales con casetas y barracas. Llegamos hasta Amposta con un Ebro majestuoso y sobre él un puente colgante de 1917. Durante décadas las barcas fueron el único medio para cruzar el río en el corazón del Delta. Volvemos a la masía donde nos recibe un divertido concierto de ranas/sapos de una acequia colindante.

Al día siguiente visitamos el Ecomuseo de Deltebre que ofrece una representación de los paisajes y actividades representativos del Delta. Está adaptado para personas con diversidad funcional y yo diría -por los carteles- que también para personas con deficiencias visuales. Es un espacio didáctico y acogedor. Vamos a L’Ampolla y paseamos junto al mar hasta alcanzar la playa del Arenal. De vuelta en el Mas Prades comimos una exquisita fideuá de verduras atendidas como siempre por Hind y su sonrisa permanente.

A la hora del crepúsculo fuimos a la laguna de la Tancada , un salobral con un mirador desde el que observamos unos cuantos flamencos. Cenamos en Deltebre en Casa Nicolás -accesible- donde probamos tostas de anguila del Delta ¡qué buenas! Algo antes de acabar empezó a llover copiosamente, pero como estábamos bajo la enorme carpa solo nos mojamos al ir a por el coche. La lluvia nocturna fue el recibimiento de la primavera en el Delta.

El miércoles volvimos a casa. Primero fuimos a Tortosa: muy difícil aparcar y una desilusión la vista externa de la catedral porque la fachada es barroca y está empotrada entre callejuelas y el Ebro. Marchamos hacia Logroño con descanso en el parador de Alcañiz donde picamos algo en uno de los claustros. No sé si por encantamiento o por virtudes arquitectónicas corría un airecillo fresco a las tres de la tarde de un día muy caluroso.

La travesía imaginada de junio a tierras mediterráneas se convirtió en una mini odisea con variadas dificultades. Una vez en casa me planteo que ningún sitio está tan bien adaptado a mis necesidades y que salir por ahí cada día me resulta más incómodo.

Matarraña en ola de calor

La comarca del río Matarraña es llamada La Toscana española por sus similitudes con la región italiana: los olivos, almendros y viñas, el clima y un gran patrimonio tanto natural como arquitectónico. Engloba 18 pueblos del Bajo Aragón, siendo Valderrobres su capital administrativa.

Un nada primaveral -más bien un caluroso día veraniego- 13 de junio nos dirigimos hacia el primer destino: La Fresneda (Teruel) donde nos alojamos en el hotel Convent 1613, adaptado para personas con movilidad reducida y precioso. Fue convento de los religiosos Mínimos hasta de Desamortización en 1865. Callejeamos por la villa, que fue escenario principal del filme Libertarias de V.Aranda y declarada por el Ministerio de Cultura Conjunto Histórico-Artístico. Destaca la irregular plaza del Ayuntamiento con sus soportales y casas de sillería y al frente el consistorio gótico-renacentista.

Al día siguiente vamos a varios pueblos cercanos: Fuentespalda, Peñarroya de Tastavins y Monroyo. Mucho calor y casi intransitables, tanto con coche como con la silla eléctrica es difícil recorrerlos: demasiadas escaleras. Comemos en la posada Guadalupe de Monroyo que dispone de un cuarto de baño adaptado.

Vuelta al hotel: lectura en el claustro/jardín y cena rica, sobre todo un exquisito canelón de sepia. El sonido del agua de los dos estanques resulta melodioso, muy grato.

El miércoles entramos en el apartamento accesible El Racó de Vall de Roures en Valderrobres a las dos de la tarde. Sensación de alivio porque al ser un bajo de una casa de piedra del s.XVII -rehabilitada, claro!- pasamos de los más de 30º en el exterior a 22º dentro.

Un rato antes de ponerse el sol salimos a hacer una ruta en automóvil por el Parque Natural de los Puertos, macizo calcáreo entre Aragón, Cataluña y la comunidad valenciana. Al inicio teníamos a ambos lados de la carretera olivos y almendros pero luego nos adentramos en bosque con carrasca, pinos varios, encinas, cipreses, un barranco imponente y al fondo los riscos de las sierra. De vuelta en Valderrobres cenamos en una plazuela junto al Matarraña acompañadas con el croar de ranas y sapos

El jueves continúa la canícula. Nos acercamos al Salt de la Portellada, un salto de agua del río Tastavins, paraje interesante por la erosión. Luego vamos a Torre del Conte y a Cretas, donde queríamos comer, pero estaba todo cerrado. Por lo menos, en el hotel Villa de Cretas bebimos agua y utilizamos los servicios con aseo adaptado. Superados los 36º volvimos al apartamento/cueva donde teníamos fruta variada. En cuanto salimos por la tarde fuimos a picar algo: el ajoarriero aragonés nos deparó una agradable sorpresa.

Las condiciones de accesibilidad de la localidad de Valderrobres son pésimas, solo vi un rebaje de acera en el casco antiguo.

El día 17 llegamos a Beceite y dejamos los bultos en el Hotel La fábrica de Solfa, un alojamiento accesible. Hacemos el tramo de El Parrizal previo a las pasarelas. El Parrizal está en la cabecera del río Matarraña. Es un espacio natural tan apetecible y exitoso que para protegerlo de la multitud se ha establecido un aforo por lo que hay que sacar tique online.

Tras dejar el coche en el último aparcamiento donde hay dos plazas para PMR empezamos. El trayecto que hice en silla de ruedas eléctrica son 1600 mts (ida y vuelta) por un camino junto al cauce. Es un espectáculo atravesar esa fronda escuchando el rumor del río. Vimos higueras, bojes, acebos, pinos silvestres y laricios, arces, durillos y mariposas diversas. Fue un acierto sacar tique para el viernes pues el sábado y el domingo se cerró por riesgo extremo de incendio forestal.

El hotel La Fábrica de Solfa se denomina así porque se ubica en una antigua fábrica de papel renovada con sencillez y buen gusto para convertirse en ocho habitaciones y un restaurante. Los molinos papeleros en Beceite llegaron a ser nueve ya que en el SXVIII y principios del XIX constituyeron una floreciente industria que abasteció de papel de calidad a Goya para sus grabados o a Heraclio Fournier para los naipes.

El sábado vamos a Calaceite, otro de los pueblos bonitos con casco histórico-artístico, indicio de la prosperidad económica que les proporcionó el cultivo del olivo. Localidad y enclave hermosos: casas solariegas y palacetes barrocos en un entorno de olivos en floración que se ven plateados. Luego nos acercamos a la zona recreativa del embalse de Pena.

De vuelta a Beceite nos encontramos con la fiesta Degusta Territorio Rock Solfa que organiza el hotel desde el mediodía hasta la medianoche. Cenamos muy bien en su restaurante donde probamos un vino blanco del Bajo Aragón gustoso y de nombre evocador: Entre dos aguas. Después de cenar cantamos con el grupo de ese rato versiones de temas españoles.

El domingo conocimos el casco histórico del municipio y dejamos esta tierra aragonesa -en la que hemos escuchado mayoritariamente hablar en catalán- para acercarnos al Delta del Ebro y sus playas.

Acabo comentando la enorme gratitud que he sentido por llevar la silla eléctrica plegable Sorolla, pues esta comarca hubiera sido imposible conocerla rodando sobre una silla de ruedas manual.

Teruel: pinceladas modernistas sobre fondo mudéjar

El lunes llegamos al parador de Teruel de noche. Al día siguiente, con luz natural, comprobamos que el parador ni está en un lugar pintoresco ni es bello, pero sí tiene buenas condiciones de accesibilidad para una usuaria de silla de ruedas. Tras desayunar fuimos a la ciudad en coche pues dista unos 3 km. del centro. Aparcado el auto y montada en la Sorolla (silla eléctrica) nos dispusimos a callejear.

Llegamos a la Plaza de Carlos Castel como nombre oficial y la del Torico como popular. Una plaza porticada cuya singularidad es su forma triangular. Nos fijamos en tres edificios modernistas de muy diferentes diseños pero del mismo autor, el arquitecto Pau Monguió i Segura que los proyectó entre 1910 y 1912.

Paseando por la zona peatonal apreciamos el exterior de varios monumentos mudéjares: la catedral de Sta. María, su torre-campanario, otras torres, varios torreones con paños de muralla y el acueducto. Por las rondas llegamos hasta los viaductos y atravesando uno al barrio del Ensanche, construido después de la guerra. Volvimos por el otro y siguiendo por las rondas alcanzamos el paseo del Óvalo, donde paramos en una terraza a comer, el restaurante-cafetería El Paseo, que a su magnífica situación añade estar bien preparado para que lo usemos personas con diversidad funcional.

Utilizamos el ascensor para bajar la Escalinata, una obra neo-mudéjar del ingeniero turolense José Torán de la Rad que salva un desnivel de 26 metros entre la estación de ferrocarril y el casco antiguo inaugurada en 1921. La remodelación de principios del siglo XXI supuso la peatonalización de la zona con la construcción de dos ascensores y añadió un altorrelieve de Los Amantes .

Fuimos al parador a descansar un poco y al atardecer volvimos al centro. En la estación de tren hay dos aparcamientos para PMR, de los pocos que vi en la calle. Esta vez montaba la silla manual pues no íbamos a dar demasiadas vueltas, pero aún así me resultó difícil, es una ciudad con grandes pendientes. En la plaza del Torico nos congregamos muchas personas para festejar y reivindicar el Día de la Mujer. Después picoteamos tapas con trufa pues se estaba celebrando la X edición de las Jornadas de la Trufa Negra de Teruel.

El miércoles habíamos reservado plaza para visitar el Mausoleo de los Amantes y el conjunto mudéjar de San Pedro. Quisimos acercarnos a la oficina de Turismo y lo hicimos por el acceso de Ramón y Cajal que tiene una rampa muy mala, tanto que volqué con la Sorolla ¡vaya susto y disgusto! nos ayudaron y rápido al Mausoleo, llegamos a la cita justo. El edificio se inauguró en 2005 y el recorrido expositivo se hace con guía: primero la obra escultórica en alabastro de Juan de Ávalos que contiene los restos de los Amantes y luego el conjunto mudéjar: la iglesia de San Pedro, el ábside , claustro y jardín, donde en verano se realizan actividades culturales. El guía nos contó que mudéjar es la palabra con la que se habla de los musulmanes que siguieron viviendo en su territorio cuando éste había sido conquistado por los cristianos, manteniendo la religión islámica y la lengua árabe. El arte mudéjar manifiesta la pervivencia de la tradición artística islámica en la España cristiana, contando el mudéjar aragonés con una personalidad marcada: arquitectura en ladrillo, cerámica vidriada y forja.

Continuamos el itinerario artístico visitando la catedral de Santa María de Mediavilla, conjunto complejo fruto de ocho siglos de existencia: se empezó a construir a finales del XII y a comienzos del XX Pau Monguió realizó la portada neomudéjar. Posee una torre-campanario cuya parte baja es atravesada por una calle. A mí me impresionaron la techumbre mudéjar y el Retablo Mayor ambos en madera. Otra torre-campanario a la que tampoco pude subir pero contemplé maravillada es la Torre de El Salvador.

Comimos otra vez en el paseo del Óvalo; cambiamos a la terraza del Mesón Óvalo donde también pude utilizar el aseo. Por la tarde un rato en el parador y luego fuimos hasta Rubielos de Mora. La localidad pertenece a la comarca de Gúdar-Javalambre, está protegida por murallas y conserva dos torres-puerta. Paseando vimos muchas casas solariegas y algún palacete. Comprendimos que en 2013 se le otorgara el premio de Pueblo más bonito de España.

El jueves nos fuimos de la capital aragonesa hacia la localidad de Albarracín. Pepa la conocía así que sabíamos que sus calles están llenas de cuestas y escaleras, lo más impracticable para una usuaria de silla de ruedas, por lo que nuestra idea era recorrerla en coche. No pudo ser porque si no tienes una tarjeta emitida por el Ayuntamiento no puedes acceder con automóvil sino que debes dejarlo en los aparcamientos externos. Es lo que hicimos y paseamos un poco por los alrededores.

Volvimos a Logroño, pero no a casa, pues nos acuchillaron una zona de parqué y debimos irnos varios días. Por esta razón nos alojamos dos noches en los Apartamentos Sercotel. Es la primera vez que utilizo un alojamiento sin recepción y sin contacto personal, (si se necesita se puede hablar por teléfono con personas) todo se hace por medios electrónicos: claves para entrar en el aparcamiento y para realizar el registro en una máquina, donde una vez identificados te sale una tarjeta para abrir tu apartamento. Otra característica que me interesa contar es que el apartamento está muy bien adaptado, todo lo encontré cómodo. Además es grande, funcional y está céntrico.

HABLEMOS DE TEATRO

Durante los meses de octubre y noviembre se ha celebrado en Logroño el 42 Festival de Teatro con veinte obras programadas de las que he asistido a siete.

El teatro Bretón de los Herreros se inauguró en 1880 según el modelo de recinto teatral a la italiana, con tres pisos: en el bajo patio de butacas y palcos de platea, en el primero primer anfiteatro con sus palcos y en el segundo segundo anfiteatro y palcos respectivos. Tras un incendio se reconstruyó y reabrió en 1990 con la misma estructura bajo titularidad municipal. Al carecer de ascensor, las personas con movilidad reducida no podemos acceder a las localidades de los pisos -más asequibles- por lo que el Ayuntamiento nos ofrece las ubicaciones de los palcos platea a precio de segundo anfiteatro.

Las obras más brillantes han sido tres piezas en las que colaboran centros públicos con empresas privadas.

Shock 2. La tormenta y la guerra (Centro Dramático Nacional con Check-in Producciones) es teatro documental dirigido por Andrés Lima sobre textos suyos y de A. Boronat, J. Mayorga y J. Cavestay. Interpretada por Antonio Durán, Alba Flores y Guillermo Toledo entre otros.

Inspirada en el libro La doctrina del shock de Naomi Klein, describe la táctica de utilizar la desorientación de la gente tras un shock colectivo (catástrofe natural, guerra o ataque terrorista) para impulsar medidas que favorecen a las grandes empresas. Tiene una duración de más de 150 minutos en los que los actores se transforman en decenas de personajes en un espacio escénico fantástico. Recorre los hitos históricos de finales del siglo XX, desde 1980 hasta 2003 mostrando el avance del liberalismo y del poder del dinero.

A pesar de su duración, casi tres horas con el descanso, salí entusiasmada con el elenco actoral y su maestría camaleónica pues consiguieron que reflexionara y me emocionara.

Los que hablan (Fundación Teatro de la Abadía con Teatro del Barrio) con texto y dirección de Pablo Rosal e interpretación de Malena Alterio y Luis Bermejo.

El inicio te sorprende, pues como espectador has ido a uno de los templos de la palabra y en el escenario se sientan dos actores que no hablan, solo emiten sonidos inarticulados. Poco a poco, prueba a prueba, aprenden a conversar. Primero palabras sueltas, balbuceos, luego frases, más adelante chácharas banales hasta alcanzar las charlas técnicas. Una vez hecho el aprendizaje practican, entremezclando los diálogos pueriles, las pláticas amorosas y los parloteos familiares logrando pasar del absurdo a la dialéctica discursiva en un crescendo de humor.

Sobre un texto genial los actores destacan en su vis cómica convirtiendo una pieza surrealista en una desternillante comedia.

N.E.V.E.R.M.O.R.E. (Centro Dramático Nacional con el Grupo Chévere) es teatro documental con texto y dirección de Xron e interpretación de Miguel de Lira, Patricia de Lorenzo, Manuel Cortés, Borja Fernández, Mónica García y Arantza Villar.

El título de la obra remite, primero a la palabra clave del poema de Edgar A.Poe El cuervo que en su iteración provoca misterio y terror. Y también al movimiento popular gallego que se organizó inmediatamente de ocurrir la catástrofe del petrolero Prestige.

Me afectó darme cuenta de que «casi» había olvidado el desastre de la marea negra, cuando en su momento me había conmovido profundamente, como a todo el país. La obra rememora la tragedia desde diversas vertientes: la movilización social que congregó a multitud de personas en la limpieza del chapapote, las autoridades portuarias y políticas, el capitán del barco y otros marineros de la zona, vecinos de los pueblos de la Costa da Morte, compañías navieras y de seguros, la plataforma ciudadana que exige responsabilidades… Esta diversidad de personajes toman cuerpo en los seis actores que además producen los efectos sonoros: helicópteros, comunicaciones con torre de control, sirenas, oleaje, etc. un derroche de creatividad analógica cuando en la actualidad dominan los escenarios los sonidos digitales

Gocé mucho con esta propuesta de agitación teatral.

Arte en Logroño: SCULTO

Los pasados 7,8,9 y 10 de octubre se celebró en la Plaza de Abastos de Logroño la IV Feria Internacional de Escultura Contemporánea: Sculto.

La plaza o mercado de San Blas es un edificio proyectado por el arquitecto Fermín Álamo e inaugurado en 1930 con sótano, planta baja, primer y segundo piso. Se restauró en 1987 y en la actualidad dispone de ascensor, por lo que pude asistir a la Feria, ubicada en la segunda planta, habitualmente vacía.

Sculto es un proyecto que nació en 2015 de la mano del galerista riojano Enrique Martínez Glera, la escultora valenciana Beatriz Carbonell Ferrer y el periodista navarro José Mª Esteban Ibáñez.

Su celebración en la Plaza de Abastos en un fin de semana otoñal con climatología favorable y casi sin restricciones por la pandemia -solo obligatoriedad de llevar mascarilla- favoreció que mucho público nos acercáramos y nos mezcláramos con la actividad propia de la plaza, que acompaña el latir de la ciudad.

En esta edición participan trece galerías (11 nacionales y 2 internacionales) y treinta artistas con más de un centenar de obras. El ceramista riojano Toño Naharro fue el invitado especial con su proyecto Desde la azotea : una serie de piezas de mediano y gran formato que representan cabezas en las que se destaca su parte superior.

Había obras de materiales diversos y a veces combinados: barro, piedra, madera, bronce, hierro, alambre, papel, cartón, cera, yeso, plastilina, resina de poliéster, fibra de vidrio, cuarzo, obsidiana, plata, etc. Unas cuantas ya con el punto rojo que indica que está vendida, a falta de jornada y media para clausurar el evento. Aquí muestro alguna de las piezas que me llamaron la atención

Sin ajetreos por Granada

Mediado septiembre nos dirigimos hacia el sur. El viaje estaba planteado tranquilo, una semana en Granada y parar a dormir en la meseta castellana para repartir los casi 750 km. en dos jornadas.

Al bajar nos detuvimos en Consuegra, Toledo. En el hotel La vida de antes, una casa de labor manchega reconvertida en hotel rústico con patio central acristalado y jardín al fondo. Había reservado una habitación adaptada y eso encontré, una habitación y un aseo adecuados, pero el acceso a la casa con escalones. Salimos por el pueblo, con un gran paseo arbolado junto al río Amarguillo, escuchamos el rosario pues en una iglesia estaban rezándolo en el exterior y llegamos a la plaza.

Por la mañana fuimos al cerro Calderico donde se ubican los doce molinos de viento: Rucio, Mambrino, Sancho, etc. Nos explicaron que en La Mancha (Al-Ansha: tierra seca) tierra cerealista, al carecer de ríos que sirvieran como fuente de energía para transformar el trigo en harina, se sirvieron del viento

Continuamos por la A-4, atravesamos Despeñaperros y nos sumergimos en el mar de olivos para al final llegar a Granada. Nuestro grupo era un trío que nos alojamos en dos lugares: un apartamento y un hotel, ambos en la calle Recogidas frente por frente. El hotel Abades con acceso y habitación adatada para silla de ruedas y el apartamento Chezmoihomes Luxury Alhambra no accesible. En cuanto llegamos dejamos el coche en el garaje durante oda la semana. Nos desplazamos sobre todo caminando, pero también en taxi o en autobús. Salimos a callejear por el centro y cenamos en la plaza Bibrambla, inmersas en un ambiente festivo de fin de verano.

El viernes paseamos por el centro: plaza del Ayuntamiento, catedral, palacio de la Madraza y vermú con tapas en la plaza Trinidad que nos sirvió de comida. Por la tarde salí con la silla eléctrica pues nos dirigimos a la carrera del Darro y hasta el paseo de los Tristes, ambas calles empedradas. A la incomodidad del suelo se sumó la del gentío y que había que parar cada vez que pasaba un microbús o taxis pues no cabíamos todos, pero es innegable que es precioso. En la plaza Nueva pudimos apreciar el donaire de un grupo de bailaores, de sus zapateados y taconeos.

El sábado recorrimos parte del barrio del Realejo: desde la Casa de los Tiros hasta el Campo del Príncipe pasando por el Cuarto Real de Santo Domingo, palacio nazarí construido sobre el adarve de la muralla que en la actualidad mantiene el torreón o qubba.

Nos maravilló el entramado urbano en el que abundan plazas, plazuelas, plazoletas, avenidas y zonas verdes siempre con árboles y a menudo con fuentes. Mis compañeras son aficionadas a la botánica y por eso recorrimos el parque Federico García Lorca, el jardín botánico, el carmen de los Mártires o el paseo que sigue el curso del Genil. En el parque nos llamaron la atención los cipreses, muy comunes por toda la ciudad, pero perfectas lanzas enhiestas aquí. Del jardín botánico, un jardín recoleto en el corazón de Granada, el enorme ginkgo biloba, uno de los más antiguos de España. Del carmen de los Mártires el jardín nazarí.

Teníamos programado un tour por el Albaicín. Había contratado un recorrido con la empresa Walk In Granada, que ofrece cuatro itinerarios adaptados por la ciudad para usuarios de sillas. Conocí Granada en 2001 y ya sabía las dificultades para una silla de ruedas que entrañaba este barrio en alto. El que elegimos incluía traslado en taxi para subir y para volver al centro así como la compañía de un guía turístico. Nacho, el guía, nos contó historias muy interesantes sobre el barrio y acabamos en el mirador de San Nicolás con la multitud viendo el ocaso sobre la Alhambra. El pavimento con sus distintos empedrados y los aljibes son algunas de las razones por las que este barrio fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Una tarde recorrimos la arteria principal, la Gran Vía de Colón, que según nos contó Nacho, su construcción supuso la eliminación de un porcentaje notable de la ciudad anterior a su urbanización (finales XIX, principios XX). Llegamos hasta los jardines del Triunfo, atravesamos la Puerta Elvira y caminamos por el empedrado de la calle Elvira. Una vía con encanto, que delimita el barrio del Albaicín de la parte moderna, llena de teterías, garitos, de tiendas de artesanía árabe y acaba en la plaza Nueva, donde cenamos.

En lo que atañe a la hostelería comentaré que hemos disfrutado con la variedad de terrazas, casi no he entrado en las cafeterías, solo cuando necesitaba usar el servicio. Me gustó encontrar aseos adaptados incluso en baretos, donde habían optado por disponer de un único aseo para señoras y señores: grande, con barras de apoyo y puerta corredera. Sobre la gratuidad de las tapas, una vez superada la maravillosa sorpresa, te das cuenta de que te están cobrando los vinos muy caros a cambio de darte una tapa que no eliges; vamos, que está bien, pero no es el regalazo que parecía.

El jueves abandonamos Granada y nos dirigimos a Castilla-La Mancha. En Ruidera, Ciudad Real, disfrutamos de una comida junto a la Laguna del Rey y nos acercamos a ver la cascada del Hundimiento, formada por una gran avalancha de agua ocurrida a mediados del s.XVI. Por la tarde arribamos a nuestro alojamiento, la finca Luz de Alba. A pesar de que habíamos avisado de nuestra llegada, la recepción estaba cerrada y una familia holandesa también esperaba a entrar en su casa. Al fin llegó el chico que nos abrió, pudimos acomodarnos y salir a cenar a Argamasilla. Fue un error elegir este agroturismo.

El viernes veinticuatro continuamos hacia el norte, rodeamos Madrid por la M-50 y a media tarde estábamos en casa. La Rioja nos recibió con una tormenta impresionante. En resumen, un viaje muy placentero.

Un regalo: Christina Rosenvinge en Briñas

Comenzamos septiembre con un evento estupendo, una cena en una terraza junto al Ebro con la compañía musical de Christina Rosenvinge.

El Instituto de Estudios Riojanos dentro de la programación del Xacobeo 21 ha organizado Los sonidos del camino en el Palacio Tondón de Briñas. Estos sonidos han acercado a dicha localidad a cinco músicos españoles que han ofrecido conciertos en acústico: Ricardo Lezón, Javier Ojeda, Miguel Rivera, The New Raemon y ha puesto el broche final Christina.

El Palacio Tondón es un hotel construido a partir de un conjunto de edificaciones solariegas de los siglos XVI y XVII de las que se ha conservado la estructura original de piedra y se ha añadido otra parte nueva a base de madera. Briñas es un municipio de la Rioja Alta, muy cercano a Haro, donde se ubican las siete bodegas centenarias riojanas

En la terraza de piedra sobre el río Ebro han montado una gran carpa y allí está el wine bar del hotel. El pasado jueves habíamos reservado mesa y llegamos algo antes para dar un paseo por la plaza y bajar al sendero ribereño. Entramos en el hotel -todas las zonas que transité eran accesibles- y llegamos a nuestra posición: regular pues la mesa estaba tras el técnico de sonido. Degustamos solo una copa -había que recorrer los 42 kms de vuelta a casa- de vino blanco de los pagos cercanos y picoteamos jamón ibérico, ensalada de burrata, patatas bravas y focaccia de pastrami. Todo rico, pero lo mejor escuchar a Christina. Nos contó que había querido participar en esta programación porque le habían mostrado fotografías de la terraza y le gustó mucho el escenario. Nos deleitó aproximadamente una hora y luego ella y su equipo (dos personas) también cenaron. El concierto fue gratis y la cena nos salió por 23€, vamos, una ganga para ese sitio y semejante acompañamiento.